Interdisciplinaridad dentro de la disciplina: el vínculo entre Política Criminal, Criminología y Derecho Penal
Para poder entender la criminalidad dentro de una sociedad no se puede recurrir únicamente a una disciplina o ciencia, pues este fenómeno tiene múltiples facetas que serían imposibles de entender sin un trabajo interdisciplinario. Es decir, en cuanto al fenómeno de la criminalidad dentro de una sociedad, este no se trata de un hecho o suceso que responda a simples explicaciones, como la de causa-efecto. Es de esta forma que entran en juego otras disciplinas y áreas de conocimiento, como lo es la disciplina de la criminología que ha contribuido a dejar de lado las teorías de criminalización tradicionales a favor del modelo causal explicativo, que refiere a que las explicaciones, razones o motivaciones detrás del hecho criminal responden a múltiples aristas que, a su vez, responden a una amplia variedad de factores, coyunturas y fenómenos que se relacionan entre sí dentro de los espacios de desarrollo y socialización de un grupo de personas dentro de una sociedad o Estado.
Ahora bien, aunque en simples palabras se puede resumir a la criminología como una ciencia que se ocupa de la criminalidad, la política criminal al ser un área que busca reducir este criminalidad a los niveles más bajos posibles como parte de su desarrollo de políticas gubernamentales, debe trabajar directamente con los saberes que la criminología le proporciona; puesto que, como ya se mencionó anteriormente, la cualidad principal de la disciplina criminológica es la de indagar en el último sentido de la realidad que se presenta en cuanto a la situación de la criminalidad y violencia dentro de la sociedad. De esta manera, si se quisiera desarrollar una adecuada política criminal, que vaya acorde a las necesidades y el contexto socio-político y económico del Estado, se necesita de la criminología para poder entender cuáles son aquellas causas y factores que favorecen el clima delictivo y de violencia, así como las motivaciones detrás de los mismos.
Cabe destacar que la criminología es una disciplina que estudia el comportamiento criminal, las causas del delito y el funcionamiento del sistema judicial y del sistema penal, pero que al tratarse de una ciencia empírica, hace uso de datos sociales, económicos y psicológicos relacionados con la criminalidad, de manera en que se puede generar una mejor comprensión del hecho delictivo y todos sus factores, como la víctima, el victimario, modus operandi, entre otros aspectos. La identificación de las causas del delito es otra labor que recae dentro de la disciplina criminológica, dado que ayuda a identificar las causas subyacentes del delito, ya sea a nivel individual, social, e incluso estructural, permitiendo al Estado formular políticas criminales que aborden las raíces del problema y diseñar estrategias preventivas más efectivas.
Por lo tanto, la principal importancia de la criminología para la política criminal radica en que la primera disciplina proporciona conocimientos fundamentales necesarios para realizar un diseño, implementación y evaluación de políticas y programas efectivos de prevención del delito y control de la delincuencia por parte del Estado hacia la sociedad civil que se ve afectada por los fenómenos de la violencia, delincuencia y criminalidad. Esto mediante evidencia empírica sobre la eficacia de diferentes enfoques y medidas en la prevención del delito y el tratamiento de las personas que delinquen. Esto ayuda a orientar la toma de decisiones en política criminal hacia enfoques más efectivos y basados en evidencia.
De igual manera, la criminología también juega un papel crucial en la evaluación de políticas y programas ya existentes que tal vez han demostrado poca eficacia al momento de ser aplicadas y necesitan de una reforma. Dicho de otra forma, permite determinar si estas intervenciones del sistema judicial o del sistema penal, así como de las instituciones estatales pertinentes, están logrando sus objetivos y si es necesario realizar ajustes o cambios en su implementación; de la misma forma en que determinan cuáles son aquellas políticas o medidas que sí han demostrado eficacia en su puesta en práctica y deben permanecer.
Sin embargo, no solo los conocimientos generados dentro de la criminología aportan a la formulación adecuada de una política criminal. El derecho penal es una disciplina que también se ve retroalimentada por la criminología y la política criminal, y viceversa. Es decir, así como la criminología se ve beneficiada de la integración de conocimientos de diversas disciplinas como la psicología, la sociología, la economía y el derecho; el derecho penal se ve amplificado por la psicología, la criminología, la sociología, entre otras disciplinas. Mismo caso para el área de la política criminal. De tal manera, las tres disciplinas colectivizadas, en conjunto con otras que las complementen, permiten abordar el fenómeno delictivo de manera más completa, lo que a su vez genera políticas criminales más efectivas.
A pesar de esto, es la política criminal la disciplina que ejerce como una especie de “puente” o mediadora entre el derecho penal y la criminología, pues si bien son áreas que se complementan enormemente (como ya fue establecido anteriormente), realmente son considerablemente lejanas entre sí. Mientras que la criminología aporta conocimientos científicos sobre el delito, el comportamiento criminal y gran cantidad de factores relacionados con el hecho delictivo, el derecho penal proporciona el marco normativo y las herramientas legales para abordar el delito en la sociedad.
El puente que representa la política criminal entre ambas disciplinas radica en la creación de políticas criminales, para informar la formulación de leyes y políticas penales basadas en los conocimientos criminológicos, y asegurando que estas sean coherentes con los principios y valores fundamentales de la justicia establecida por el Estado de Derecho. Es ahí donde entra en juego el derecho penal que se encarga de estudiar y regular los delitos, las faltas y las penas, manteniendo el orden social y protegiendo los derechos de las personas mediante la imposición de sanciones justas a quienes infringen las normas penales establecidas. Esto quiere decir que, esta rama del derecho vela por el cumplimiento de las penas y de las medidas de seguridad que deben ser aplicadas a los infractores, de aquello establecido por la política criminal (que está enormemente basada en lo que establece la criminología), así como los procedimientos y garantías procesales que deben respetarse durante el proceso penal.
Bibliografía:
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